Los dispositivos del poder que se ejercen en las diferentes culturas y contextos históricos han traspasado los límites de la escuela,
· ¿Cuál es la función de ellos en la educación?
Está bien definido que estos dispositivos de poder han traspasado los límites de la escuela ya que hemos venido de unas etapas de la educación en las cuales se ha tenido cierta predominancia y se ha querido instruir en ciertas formas de pensamiento. Podríamos destacar de esas etapas la de la escuela eclesiástica en la cual los principios religiosos eran lo que se trasmitía a los estudiantes, estos eran los únicos importantes y el docente que por lo general era un padre, era la fuente única de conocimiento y el estudiante solo debía “aprender”. Luego se paso a una etapa de masificación en la que todos debían estudiar para trabajar y generarle ingresos a la familia, de esta manera el estudiante aprendía a seguir cierto “horario” ciertas formas de actuar y comportarse para poder ingresar a la empresa. Por ultimo nos encontramos ahora en una etapa de globalización en la cual por medio de la tecnología los estudiantes podemos aprender directamente en nuestras casas y se ve relegado el papel del docente en el aula, en esta etapa estamos buscando la transformación de la sociedad y la formación integral.
Cada una de las anteriores etapas marcaron una tendencia en la cual al primar ciertos valores, de esta manera debía haber una manera de trasmitirlos y es ahí donde aparecieron los mecanismos de poder. Como acabo de explicar la función principal de los dispositivos del poder es ejercer y mantener cierto control sobre lo que los estudiantes deben aprender y de qué manera deben comportarse en la sociedad de acuerdo a lo que prepondera en la sociedad ya que como dice A.K.C OTTAWAY la sociedad depende de la educación para seguir existiendo y la educación depende de la sociedad para mantenerse vigente.
¿Existen los mecanismos de poder en la universidad hoy día?, ¿si encuentran nuevos mecanismos de poder y saber?, realice una descripción de ellos y ejemplifíquelos.
Claro que sí y bastante frecuente, es bastante fácil de apreciar este tipo de mecanismos en cualquier aula de clase.
A parte de los 8 mecanismos del poder de los que habla Foucault: normalización, exclusión, clasificación, distribución, individualización, totalización y regulación. Uno de los mecanismos nuevos es el discurso pedagógico, el cual se regula en el discurso instruccional y regulativo, que se normaliza a través de la práctica pedagógica donde se origina la sumisión, el control, la manipulación, el dominio, y principalmente la desigualdad, con el fin de dificultar el desarrollo del pensamiento crítico y reflexivo. (William Rodríguez). Berstein asegura que: “el discurso pedagógico es el dispositivo dominante para la regulación de la reproducción cultural y educativa”.
A raíz de esto, son muy pocas las universidades que se reestructuran para afrontar los retos y las necesidades que se derivan de la sociedad, pero son aún más las que no cambian y siguen igual, es decir, que no renuncian a abandonar el modelo pedagógico institucional que una vez adoptaron sin prever las consecuencias futuras que devendrían las prácticas pedagógicas en el proceso formativo de cada sujeto.
Por tal razón, algunas universidades no reconocen la práctica, que su modelo pedagógico es el tradicional (método básico en el cual el aprendizaje es el academicista, el verbalista, que dicta sus clases bajo un régimen de disciplina a unos estudiantes receptores, Rafael Flórez Ochoa) y por el contrario afirman que sus acciones pedagógicas están dirigidas a un modelo constructivista(modelo que permite al estudiante la construcción de su conocimiento y en el que además se tiene por precepto que las ideas no son un reflejo de la realidad, sino una construcción de los individuos) el cual está enfocado al desarrollo del pensamiento significativo que hace parte de la teoría cognitiva de Ausubel, lo cual no es cierto, ya que el esquema pedagógico no es más sino aquel donde “el profesor presenta el tema y lo explica con ejemplos, y a su vez designa una actividad para ser desarrollada en clase y otra para extra clase. Finalmente, este proceso termina con la evaluación del tema.
Por lo tanto, el estudiante queda fragmentado en un contexto determinado, entonces si algunos docentes no se preocupan por la formación integral de sus estudiantes, no será posible integrar al ser humano en su construcción de identidad cultural, bien ya sea en el orden nacional, departamental y/o municipal, que se exponen.
Normalización: permite normalizar, a través de las calificaciones, el conocimiento que deben poseer los estudiantes.
Exclusión: permite excluir a aquellos estudiantes que no han incorporado ese conocimiento que se espera de ellos.
Clasificación: permite clasificar a los estudiantes, e incluso a grupos de estudiantes, en una serie de categorías que hacen alusión a su desempeño, su comportamiento y su compromiso.
Distribución: se encuentra que en las aulas universitarias todavía se tiene una organización tradicional del espacio.
Individualización: destacar a estudiantes sobresalientes o para excluir a estudiantes deficientes
Totalización: regularmente los maestros hacen referencia a las colectividades cuando hacen alusión a la norma o al deber ser que se espera de los alumnos.
Regulación: entendida como controlar mediante la norma, someter a restricciones, invocar una regla, incluir una sanción, otorgar una recompensa o castigo.
¿Será posible educar sin que se utilice los mecanismos de dominación? ¿Cuál es la función del sujeto en la educación?
No, ya que como vimos anteriormente este es un proceso que se ha venido dando desde mucho antes y es necesario para en cierto sentido para garantizar el aprendizaje de los estudiantes. Además es lógico de que no se puede dejar de usar estos mecanismos de un día para otro, seria todo un procesos por parte de docente, alumno y directivos.
La función del sujeto en educación se puede apreciar desde muchos puntos.
1. No deben ser solamente receptivos, es decir, escuchar lo que dice el docente nada más, sino también proponer, investigar por su cuenta etc.
2. Ser orientado a su formación integral.
3. Aprender todo lo que se le explique.
4. Pagar por el conocimiento que se le brinda.
5. Ser objetos de sumisión y estar bajo el dominio del docente.
Como vemos son muchas, pero si nos enfocamos en la de Foucault vemos que nuestro pensador se dedicó a estudiar el poder desde la óptica de los “operadores de dominación”; es decir, se trata de extraer histórica y empíricamente dichos “operadores de dominación” de las relaciones de poder. Se estudia la relación de dominación en lo que tiene de fáctico, de efectivo y de ver cómo ella misma es la que determina los elementos sobre los cuales recae. Por tanto, plantea, no preguntar a los sujetos cómo, por qué y bajo qué derechos aceptan ser sometidos, sino indicar cómo fabrican las relaciones de sometimiento concretas.
Todo esto nos remite a la idea de disciplinamiento de Foucault, desde cuyos postulados se puede interpretar que la educación en las escuelas marca el significado del poder: el sujeto aprende acerca de la autoridad y la jerarquía, más que por discursos, por la construcción cotidiana de hábitos y costumbres incluidos en los dispositivos escolares (cuerpos y aulas ordenadas, el maestro controlándolo todo, tareas organizadas en tiempos fijos, etc.).
Realice la reflexión de cada una de las lecturas y proponga otros mecanismos y nuevas manifestaciones de ejercer el poder y el saber en la educación.
Podríamos intentar demostrar que es razonable describir a Foucault como un historiador de la verdad. Según muchas interpretaciones, el dominio de una historia foucaltiana de la verdad podría sintetizarse en la forma de un triangulo de conocimiento-sujeto-poder, que ilustra los elementos de los procesos de producción de la verdad que hemos dado en llamar tecnologías de la verdad. Este triangulo de tecnologías de la verdad se compone a su vez de tres subtriangulos de conocimiento- sujeto-poder, cada uno de los cuales se halla dividido a su vez en tres dimensiones. Así pues, la “totalidad” foucaltiana tiene tres dimensiones y, al mismo tiempo, cada una de esas dimensiones tiene una totalidad en ella. Así, por ejemplo, las técnicas del sí mismo es un elemento de las tecnologías de la verdad, pero al mismo tiempo contiene las tres dimensiones de conocimiento (voluntad de conocer), del poder (arte de la gubernamentalidad) y del sujeto (modos de subjetivación). Según las interpretaciones, el trabajo de Foucault se parece a una cebolla que revela una capa tras otra a medida que se pela.
En nuestro esbozo, una historia foucaltiana de la verdad es una persona que pregunta “¿Cómo?” en medio del triangulo” ¿Qué, quien por qué?”. Esa persona trata de contestar a las siguientes preguntas: ¿Cuál es la verdad que “se puede y se tiene que pensar”? ¿Cual es el campo de conocimiento en el que se produce la verdad? ¿Cuales son sus tecnologías? ¿En qué sentido están conectadas entre sí las técnicas del discurso, de la subjetivación y de la gobernación bien para producir simultáneamente ciertos campos de conocimiento, tipos de normatividad y formas de subjetividad? (Foucault, 1985).
Se afirma que la educación como fenómeno social se halla estrechamente vinculada con los temas básicos planteados por Michael Foucault: el conocimiento, la subjetividad y el poder. Es evidente que la problemática foucaltiana del conocimiento es relevante para estudiar los sistemas educativos, cuyo principal propósito consiste precisamente en transmitir conocimiento. También está bastante claro que la educación es de los modos mediante los que los seres humanos son convertidos en sujetos en nuestra cultura, que se vuelve de nuevo hacia técnicas foucaltianas del sí mismo. Además, se necesitarían una gran cantidad de ingenuidad para discutir la información de que la educación, como aparato social, es en sí misma un juego de poder que de pende a su vez de otras relaciones de poder. Se podrían aplicar por tanto las ideas de Foucault a la investigación educativa utilizando alguno de estos tres aspectos, como por ejemplo al examinar los sistemas educativos como promotores de conocimiento subordinado a juegos de poder, o examinado como la escolarización produce al individuo moderno, o analizando la escuela como una institución de disciplinacion y castigo, como una especie de prisión. No obstante, y sin negar las posibilidades de los enfoques, se resalta la interacción de conocimiento, subjetividad y poder que, se podría decir, es el ángulo central y más fructífero de la obra de Foucault.






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